descripción de la especie de caprinos
caprinos
El ganado caprino se ha explotado tradicionalmente para la producción de leche, carne, pieles y estiércol, teniendo, actualmente, una relevancia productiva muy discreta a escala mundial, comunitaria y nacional, comparado con la de otras especies ganaderas de rumiantes.
El reducido formato corporal de la cabra, su agilidad y habilidad para el pastoreo y su reconocida rusticidad determina que la especie caprina, explotada bajo modelos extensivos y semiextensivos de producción, sea más idónea que la ovina y la bovina para el aprovechamiento de áreas áridas y semiáridas caracterizadas por baja pluviosidad, escasas disponibilidades forrajeras, topografía accidentada, para la utilización de rastrojos y subproductos derivados de cultivos agrícolas, logrando productividades aceptables en medios ecológicos difíciles. No obstante, se practican sistemas intensivos aprovechando las características saludables de la leche de cabra y las organolépticas de sus productos elaborados.
Producciones
Producciones principales
- Leche: derivada fundamentalmente a la producción de queso.La evolución de la leche de cabra está marcada por una significativa fluctuación, tanto entre campañas como estacional, con un comportamiento bajista en primavera y verano.
- Carne: La producción de carne de caprino muestra una tendencia descendente desde el año 2000.
Producciones secundarias:
Pieles y cueros.
Subproductos:
Estiércol.
Aspectos reproductivos
- Especie poliéstrica estacional, estación reproductiva entre junio y diciembre, preferentemente.
- Duración de la gestación: 153 días.
- Tasa de fertilidad: 90% aproximadamente.
- Tasa de prolificidad media: aproximadamente 1,25 (nº de crías por parto de 1 a 3, excepcionalmente pueden llegar a 4).
Producción de leche
Esta especie presenta una capacidad lechera muy acentuada favorecida por la elevada capacidad de movilización de sus reservas adiposas.
La duración media de la lactación es de 240 días (8 meses), el máximo de lactación se obtiene entre la 5ª y 8ª semana.
Manejo de la alimentación
El período más crítico y decisivo en el ciclo de producción de las cabras de cara a la alimentación es la última etapa de gestación (6 semanas anteriores al parto) y la fase inicial de lactación.
Es imprescindible el reconstituir totalmente las reservas corporales seis semanas antes del parto, y evitar su movilización hasta que se produzca éste.
Dada la gran magnitud de las movilización de reservas adiposas al inicio de la lactación, no conviene forzarla mediante una carencia alimenticia. Si esta movilización es muy intensa se traduce en un mal comienzo de la lactación, acortándose la fase ascendente y acusándose la fase descendente al convertirse la reposición de reservas en un proceso prioritario.
Clasificación de razas
El Real Decreto 2129/2008, de 26 de diciembre, por el que se establece el Programa nacional de conservación, mejora y fomento de las razas ganaderas, muestra en su ANEXO I, el Catálogo oficial de Razas de Ganado de España.
En el caso de ganado caprino las razas se clasifican como:
- Razas autóctonas de fomento: majorera, malagueña, murciano-granadina, palmera y tinerfeña.
- Razas autóctonas en peligro de extinción: agrupación de las mesetas, azpi gorri, bermeya, balnaca andaluza, blanca celtibérica, del guadarrama, florida, gallega, ibicenca, jurdana, mallorquina, moncaina, negra serrana, payoya, pirenaica, retinta, verata.
- Razas de la Unión Europea: alpina.
- BOER

- SAANEN

- ANGORA

- LA MANCHA

- Calidad nutritiva de los productos de ovinos y caprinos
La carne de ovinos y caprinos criollos, y de pastoreo extensivo, es magra. No obstante que su contenido en colesterol es tan alto como el de la carne de vaca, su consumo continuado no representa una amenaza para la salud de personas adultas.
La leche caprina no es diferente de la de otras especies en lo que a calidad de proteínas se refiere. Los contenidos grasos, sin embargo, son un tanto mayores que los de una vaca Holstein, lo cual permite mayor rendimiento en queso.
La carne y la leche de ovinos y caprinos son sanas. Sin embargo, si la cría no es controlada (como ocurre con otros animales), la carne puede contener parásitos transmisibles al hombre que comprometen su salud.

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